Interés compuesto: el poder de reinvertir tus ganancias
Qué es el interés compuesto, por qué empezar antes multiplica el resultado, ejemplos con números y qué lo frena: comisiones, impuestos e inflación.
El interés compuesto es la razón por la que empezar a invertir a los 25 o a los 35 cambia tanto el resultado, aunque pongas el mismo dinero al mes. No tiene nada de magia: es ganar rentabilidad sobre la rentabilidad que ya has ganado. Aquí tienes cómo funciona, la fórmula, ejemplos con números y lo que lo frena (comisiones, impuestos e inflación).
Interés simple frente a interés compuesto
- Interés simple: solo ganas sobre lo que pusiste al principio. Las ganancias se retiran y no generan nada.
- Interés compuesto: las ganancias se suman al capital y al año siguiente también rinden.
La fórmula del compuesto es capital final = capital inicial × (1 + r)n, donde r es la rentabilidad anual y n el número de años.
Ejemplo: 10.000 € durante 30 años
Inviertes 10.000 € a una rentabilidad constante del 7 % anual (es un supuesto para el ejemplo, no una promesa de ningún producto):
| Interés simple | Interés compuesto | |
|---|---|---|
| Capital final | 31.000 € | 76.123 € |
| Ganancia | 21.000 € | 66.123 € |
Con el compuesto ganas más del triple. Y fíjate en cómo se acelera: con un 7 % anual tu dinero tarda algo más de 10 años en duplicarse; en 30 años se duplica casi tres veces.
El truco del 72
Para calcular de cabeza cuánto tarda en duplicarse tu dinero, divide 72 entre la rentabilidad anual. Al 7 %, unos 10 años; al 4 %, unos 18; al 2 %, unos 36. Es una aproximación, pero funciona muy bien para rentabilidades normales.
Empezar pronto: el factor que más pesa
Dos personas aportan 300 € al mes con una rentabilidad del 7 % anual hasta los 65 años (cálculo propio con capitalización mensual):
| Empieza a los 25 | Empieza a los 35 | |
|---|---|---|
| Años invirtiendo | 40 | 30 |
| Dinero aportado | 144.000 € | 108.000 € |
| Capital a los 65 | 787.444 € | 365.991 € |
La primera aporta solo 36.000 € más, pero acaba con más del doble. Esos diez años de ventaja son los que más rinden, porque son los que más tiempo están componiendo.
Con poco dinero también funciona
No hace falta empezar con miles de euros. Con la misma rentabilidad supuesta del 7 % anual y capitalización mensual (cálculo propio):
| Aportación mensual | Plazo | Aportado | Capital final |
|---|---|---|---|
| 50 € | 30 años | 18.000 € | 60.999 € |
| 100 € | 20 años | 24.000 € | 52.093 € |
| 100 € | 30 años | 36.000 € | 121.997 € |
Fíjate en las dos filas de 100 €: diez años más de constancia multiplican el resultado por más de dos. En los últimos años, lo que generan tus ganancias acumuladas supera con creces a lo que aportas.
Qué frena el interés compuesto
Las comisiones
Una comisión anual también se compone, pero en tu contra. Si el producto rinde un 7 % y te cobra un 1,5 %, tu rentabilidad real es del 5,5 %. Con los 10.000 € del ejemplo, en 30 años pasarías de 76.123 € a unos 49.840 €. Por eso conviene mirar los gastos de cualquier fondo antes de contratarlo (vienen en su documento de datos fundamentales): es de lo poco que puedes controlar.
Los impuestos
Cada vez que cobras un dividendo o vendes con ganancias, Hacienda se lleva su parte en la base del ahorro del IRPF (del 19 % al 30 %, según la cantidad). Por eso ayuda reinvertir y evitar vender sin necesidad. En los fondos de inversión, además, puedes traspasar de un fondo a otro sin tributar hasta que reembolses. Si quieres ver los tramos, los tienes en la guía de IRPF.
La inflación
Lo que importa es la rentabilidad por encima de la subida de precios. Un depósito que da menos que la inflación te hace perder poder de compra aunque el saldo suba.
Retirar las ganancias
Si cada año sacas lo que ganas, vuelves al interés simple. El compuesto solo funciona si dejas el dinero trabajar.
Cómo aprovecharlo en la práctica
- Empieza ya, aunque sea poco. 50 o 100 € al mes durante décadas cuentan mucho.
- Automatiza la aportación el día que cobras, para no depender de la fuerza de voluntad.
- Elige productos con costes bajos y diversificados, y entiende qué riesgo asumes.
- Reinvierte los rendimientos (en fondos de acumulación se hace solo).
- Piensa en plazos largos: el compuesto necesita años; para dinero que vas a necesitar pronto, mejor productos sin riesgo.
Un aviso honesto: las rentabilidades de los ejemplos son supuestos. Las inversiones con más rentabilidad esperada, como la bolsa, también pueden tener años de pérdidas, y la rentabilidad pasada no garantiza la futura.
¿Y en un depósito o una cuenta remunerada?
También hay interés compuesto, aunque más modesto. En una cuenta remunerada que liquida intereses cada mes, esos intereses empiezan a generar intereses al mes siguiente. En un depósito a plazo, depende de si los intereses se pagan al vencimiento o se reinvierten al renovarlo. Son productos sin riesgo de mercado, ideales para el fondo de emergencia o para dinero que vas a necesitar pronto, pero su rentabilidad suele estar cerca de la inflación. Para objetivos de muchos años, lo normal es combinar algo de colchón seguro con inversión a largo plazo.
El compuesto también funciona al revés
Las deudas caras (tarjetas revolving, préstamos al consumo) crecen igual: los intereses no pagados generan más intereses. Antes de invertir, liquida las deudas con un tipo alto; quitarte un interés del 20 % es una rentabilidad segura del 20 %.
Haz tus propios números
Prueba con tu capital inicial, tu aportación mensual, tu plazo y distintas rentabilidades en la Calculadora de interés compuesto. Cambia solo el año de inicio y verás en segundos cuánto vale empezar antes.
